La historia del viajero del siglo

Al menos una vez en la vida el amor nos pone a prueba; nos exige decidir si dejarlo todo por él o quedarnos quietos con la duda.

En el transcurso de esa decisión hay un tiempo sin relojes que parece eterno en el afecto, pero se va, sin remedio, desgastando hasta que se acaba.

¿El amor de Hans es viajar o Sophie?

Una historia de amor, de viajes, de charlas filosóficas; de literatura y erotismo; de descubrimiento intelectual y anatómico al compás de los versos de poetas prohibidos o de clásicos revelados modernos, traducidos en idiomas metálicos bajo las sábanas.

El viajero del siglo es el libro de Andrés Neuman, escritor que nació en Argentina y se crió en Granada, que se llevó el premio Alfaguara de novela 2009.

Tuve la fortuna de recibirlo como regalo de cumpleaños y dejar que el mundo inédito de Wandernburgo se convirtiera en mi mundo por casi un mes. Las charlas de un salón literario que a muchos nos hubiera encantado revivir; la incertidumbre de marchar mañana, la amistad que no precisa más que de una botella de vino y un firmamento abierto para mirar.

En La Voz del domingo hay una nota muy interesante (sí, aunque sea larga) con Neuman, donde cuenta lo mucho que le costó despegarse de los personajes que había parido (estuvo seis años construyendo El viajero del siglo) y lo mejor, con mucha humildad cuenta cómo se imaginó e hizo el duelo pensando que había perdido el premio que, al día siguiente, le avisaron que ganó:

“La noche anterior a que se anunciara, llamé a mi agente y no sabía nada. Me dije: OK, perdimos. En este momento hay un tipo brindando con champán y no soy yo que estoy solo, mirando el fútbol. Me di un paseo como de dos horas, asimilando la derrota, decepcionado pero a la vez sereno en la medida en que me lo esperaba. Me levanté esa mañana para ver quién era el hijo de puta que había ganado y al mediodía me llaman por teléfono: ‘Con Von Stadler, por favor’, que era el seudónimo con el que había presentado el original. Tardé unos minutos en darme cuenta. Gané el premio que había perdido, sé cómo es perder este premio porque durante 24 horas lo viví así, y sé cómo es ganarlo. Y es mucho más dulce que te toque cuando sabés que lo perdiste. Porque te das cuenta lo fácil que es perder y lo mucho que pueden pertenecerte las derrotas”.

2 thoughts on “La historia del viajero del siglo

  1. me alegro ceci que gusto mucho!! ya me lo pasaras, jajaja… yo sigo con cronica… esta medio lenta la primer parte…
    y sigo en shile pó.
    un abrazo

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