Fuera de foco

La buena suerte no ha sido nunca una dama,
Sino la más despreciable de las rameras,
Marrullera, malhumorada y testaruda,
Difícil de manejar o de montar.

¡Dile hola y saludará a un desconocido!
¡Reúnete con ella y se preparará para marcharse!
Abandónala por ser una arpía incorregible
¡Y la muy desvergonzada vendrá a tirarte de la manga!

¡Largueza! ¡Largueza, oh, Fortuna!
Otorga o niega a tu capricho.
Si no me preocupo por la fortuna,
¡Aún tendrá que seguirme!

(Extraído de Los pozos de los deseos, en Kim, Rudyard Kipling)

Al tiempo que leo este libro mágico, donde el paisaje exótico revive las ganas de caminar otros caminos, es imposible que el cerebro se quede acá. Fantaseo con fugarme más allá de lo que alcanzan las 48 horas de un fin de semana. Escucho y leo historias fabulosas o grises, pero lejos de este gris, y con eso alcanza.

Prometí en secreto un destino del que podría no volver y descanso en ese anhelo. 2008, seguramente sea el año. Falta tanto… y tan espeso es el tiempo cuando es repetido, cuando es incómodo, cuando ha perdido el color de la invención; no todavía el de la sorpresa, aplaudo. 

De los 25 rescato la diplomacia, la facultad de soportar, de sonreír y de callar antes de enviar a la cueva de mandinga a más de uno.

2 thoughts on “Fuera de foco

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