Mezzosoprano

En salas oscuras mil veces vistas y oídas, con el sabor de la infancia enclaustrada y ocupada en descubrir qué diablos hay detrás de las puertas de las Iglesias. El cielo violeta colándose por una pared calada y pisos de mármol blanco. Mujeres, chicas, pibes. De esos pibes perfectos que siempre están comprometidos, con las de al lado o con el de arriba.

Me topé con la hija que Ned Flanders hubiera tenido. Escuchando quise salir corriendo. Me quedé y entré al salón de la audición. Con miedo no supe cómo empezar. Elegí el camino más difícil y empecé a trepar.

Relajada hacia el final me enamoré de/ en una zamba. Cosas que tiene el floklore, cuando parece mentira pero es cierto que corre por la sangre. O dibuja partituras. Más fácil, simplemente se desliza y  fluye con un río amazónico desbordando hacia afuera.

Silencio y oído. Afinanción, mezzosoprano. Otra vez, volví a cantar.

3 thoughts on “Mezzosoprano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s