Postales del rally

Vía Rally Federal

Cuando algunos preguntan “¿Te gusta el Rally, en serio?” La respuesta “Sí, en serio” resulta muy pequeña. Imagino que remiten a la imagen de gente pasando frío por muchas horas para ver pasar un auto sólo un par de segundos. Y les resulta, como mínimo, aburrido.

Para ellos, que todavía no entendieron (seguramente porque no fueron) cómo se vive de cerca una carrera, van estas postales del rally. Seguramente las compartan los que hayan ido alguna vez y puedan dar fe.

– Mano a mano.
¿Quién se anima a pasarlo? El auto rojo del campeón se advierte de lejos sobre la ruta 5. A esa hora en que la madrugada enemiga hace indeciso al conductor más avezado, cuando no se sabe si las luces van altas o bajas, y compiten con el sol somnoliento que dice “qué tal viejo, otro año por acá?”.

El auto no vuela. Va rozando el límite establecido en la cartelería. Pero hasta un Audi se achica cuando lo ve de cerca. Ya sabemos quién debe llegar primero. Y con sigilo cruza la ruta. El ruido del motor lo diferencia y el piloto también. Es un auto del WRC camino al show.

Sobre una misma ruta están yendo, los dos, al valle de Calamuchita: el prime de San Agustín espera. Y cuando las ruedas de ambos comparten las dos manos del camino, el sabor a carrera surge espontáneo.

En ese fanático que pisa el acelerador y se siente cubierto de gloria por un minuto no queda margen para pensar en otra cosa. Y lo mira de costado y se emociona. Los compañeros de auto sacan fotos. Es la anécdota. “Yo en la ruta, lo pasé a Loeb”.

– Bufanda corta. Es de noche y la ansiedad estorba en los movimientos. Desde la cena está listo el auto, cargado de frazadas, binoculares, galletitas, la parrilla y el carbón. A último momento cargan el termo (o los termos) para la ruta y el prime. Hay que estar cuatro horas antes o nos cierran el paso. Y hay que dejar el auto cerca. Vamos.

Con lo justo, llegan y preguntan a los policías dónde estacionar. ¿Qué es mejor? Cerca de la largada o en aquella cima. No sé, vemos, caminamos más si hace falta. Salir a reconocer el terreno. Bajar y ver dónde es mejor, dónde la vista puede apropiarse mejor de los segundos que habrá de espectáculo. Copar la zona antes de que se llene, aunque hay varios que se instalaron hace días.

“Desde el pinar vemos el vado y la recta. Allá podemos ponernos cerca de la curva grande. Pero si nos quedamos acá tenemos los autos parados para sacarnos fotos. Y si viene Ligato lo saludamos”. Decisiones clave que se toman de madrugada.

¿Quieren más? Nos vemos allá.

One thought on “Postales del rally

  1. Siiii, todo lo que se refiera al rally me emociona.. Y anécdotas, es lo que sobra cuando está ahí (o estuvo).
    Una que contamos (con amigas) bastante a menudo, fue en una de nuestras primeras incursiones en el tema. Adolescentes, inmortales, invencibles y algo más. La ubicación que conseguimos, era la mejor, sin dudas. Hasta que un auto derrapa un poco más de lo esperado, y cuando quisimos acordar, estabamos tiradas sobre la montaña. El instinto nos hizo “saltar” hacia atrás. Lo mejor: la adrenalina, el susto, la sensación de que se nos venía encima literalmente. Lo peor: no lo vimos pasar… lo vimos venir, e irse… pero cuando pasó, estabamos saltando!

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