Cantando con Fabi Cantilo

La conocen los que la perdieron, los que la vieron tal vez irse muy lejos. Y los que la volvieron a encontrar, la conocen los presos… la libertad.

Fabiana Cantilo canta eso que a las chicas nos gusta cantar. Por eso nos gusta Fabi.

A las miles de chicas que estuvimos el viernes en la Usina nos hubiera gustado conocer de cerca a los rockstars que ella conoció y conoce. También usar esa ropa al borde del ridículo sin temor al ridículo. Esas botas de combinación inaudita con vestiditos vertiginosos. Dar saltos con ellos, y tirarse en el piso sobre un tablado a cualquier hora de la noche, en cualquier geografía dispuesta.

Regalarle una postal con encendedores como antorcha es quizá una mínima retribución a tantas oportunidades de karaoke.  También decir que algunas de sus palabras (covers o no) me quedaron zumbando en los oídos, para bien o para mal…

Quiero quemar de a poco, las velas de los barcos anclados en mares helados (…) Este invierno verano fue malo y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo.

Voy a probar primero al olvido, a lo ajeno. Voy a pasar a retiro de un tiro al culpable de mi soledad!

El azar nos permite cambiar nuestro incierto destino. El temor que nos puede vencer sin mirar más allá. Yo creo que al final, nunca sé dónde voy, pero sigo un camino. Algo ocurrirá, tengo la sensación, una carta marcada, un buen signo del sol.

9 thoughts on “Cantando con Fabi Cantilo

  1. Estuvimos. Sangramos. Gritamos. Transpiramos. Padecimos. Cantamos como nunca. La Fabi en ese momento era (¿sólo?) la novia del Fito y el Fito era lo más, no lo que después… pero, claro, esa es otra historia…

    Creo que fue en el Velódromo, acá en Palermo (Buenos Aires). Y era, por supuesto, 1989, pero en sus comienzos…

    “Si estás entre volver y no volver…” desgranaba Páez en una ciudad que simpre tuvo más corazas que pobres corazones.

    “Si ya metiste demasiado en tu nariz”. Yo aún no lo conocía a Lalo de los Santos que ya hacía rato había tirado su cable a tierra en Floresta y, por supuesto, no conocía tampoco la historia del primer Páez en Buenos Aires.

    Pero no seamos crueles, no busquemos defectos. Acá lo que importa es ella… piernas regordetas, parientes de doble apellido, primo banana Pueyrredón y prima patricia, de la prosapia Bullrich, voltereta de la política que alguna vez participo en “Si los abe cante…” junto a Roberto Galán…

    Lo que importa es ella, con su corazón en llamas, tal como la describió Laura Ramos. Por más que ese tiempo, la verdad, fue tan extraño… ella buscando el polvo de Dios y nosotros bebiendo para irnos de todos lados.

    Lo que importa es ella: que vuelve a cantar, que vuelve a decir, que nunca se va, que siempre, siempre va a tener la mini un centímetro más alto de lo políticamente correcto. Y está bien que eso pase. Sino, no tendría sentido todo lo que sangramos, todo lo que gritamos, todo lo que transpiramos, todo lo que padecimos.

    Sigamos cantando como siempre y que la Fender nunca pero nunca nos chorree de odio …

  2. Fuimos y no somos tan chicas estas chicas. Y cantò detectives! y la Fabi es la Fabi y es tan igual a mi amiga Shwartz. Y hemos charlado tantas veces con ella y de ella. Me alegra ese oasis.

  3. Holas amicis bloggers, suerte q los encienda esta musiquita tanto como a mí.

    Ross, Eduardo es un colegui periodista y blogger porteño (cómo le cabrá el gentilicio?) con buena pluma histórica🙂

    ¡Qué bueno estuvo! El que se aburrió estaba en otro planeta (jeje, a ver si lee esto)

  4. Yo me aburrí mucho, y me hago cargo! Me encanta Fabi, me cae bien, creo que es una muy buena intérprete y que tiene tanta energía que no le cabe en el cuerpo ni en su vestido, pero… así todo, el recital me resultó muy aburrido. Ni hablar del público… excepto un par de adolescentes eufóricos el resto parecía que estaba escuchando a Pablo Milanés. La verdad es que prefiero escuchar a Calamaro cantando Me arde, al joven García con su Eite Leda, a Soda con Prófugos. El disco me gusta, tiene buenos arreglos, pero en vivo… en vivo me sentí como Homero: ¡Me aburro!

  5. Una sola aclaración: nací en la Clínica Sobremonte, plena ciudad de Córdoba. El hecho de que me hayan arrancado de mi Docta natal cuando apenas tenía un añito es (ir)responsabilidad de mis padres.

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