San Martín de los Andes, capítulo 2

De cómo yo hice deportes una vez en la vida. Pasé de la incómoda posición frente al teclado a otras mucho más incómodas pero sin lugar a dudas tremendamente más divertidas. Hice turismo aventura, deportes extremos, como se le diga (y tan extremos no han de ser si pude con ellos). Aquí mi top five.

1. Buceo: Dícese de “volar sobre las montañas”, en palabras de Gonzalo. Tomar cabal cuenta de que los lagos de montaña son tan profundos como la altura de las moles de piedra que los custodian. Y quizás más. Como estar en Discovery, sin gravedad, en el silencio azul del Lacar al mediodía. Lo más.

2. Rafting: ¿Qué te salpica la espuma de los rápidos? Ni ahí. Es un deporte que implica empaparse desde que subís al gomón hasta que te tiran para practicar rescates. Y en el medio episodio de susto a pasos del ahogo y la plenitud total de hacer “ala delta” sobre el Aluminé. Me salieron branquias.

3. Rapel: La vida pende de una soguita con aspecto precario. El arnés aprieta a más no poder pero el miedo viene y se acomoda chocho como siempre. La clave es alcanzar el equilibrio justo. Si te tirás hacia atrás quedás de cabeza. Si mirás hacia abajo… bueno, mejor no mirar.

4. Cabalgata: Convertirse en el centauro mitológico es inherente al hombre (y a la mujer, obvio). Sobre los pingos el paisaje se vive doblemente, abrazando al cuello del zaino cuando la subida es dura, y echándose de cara al cielo al bajar la cordillera. Galopando para encontrar el oxígeno de frente, y chocar con las cerezas de los árboles cargados. Trotando para agarrar el paso, escribiendo huellas sobre los pasos del Libertador.

5. Treking:  Acto de caminar sin saber muy bien hacia dónde, cargado de mochila con botella de agua, campera de abrigo, almuerzo, protector solar, cámara de fotos, mate, termo y bizcochitos… trepando, andando, haciendo culipatín. De cualquier modo hay que llegar. Y si así no sentís la naturaleza en tu cuerpo es porque estás muerto.

5 thoughts on “San Martín de los Andes, capítulo 2

  1. Excepcional. Lo que está muy bueno también es nadar agarrado de un gomón por el Limay. Lo hice cuando fui a bariloche; impresionante cómo el cuerpo se acostumbra al agua punzantemente fría del deshielo.

    Te envidio todo el resto sin embargo😉

  2. Lo más loco y Deporte extremo que hice estas vacaciones fue el parque acuático aquasol en mar del plata…
    Hay un tobogancito que es muy guacho y le gusta practicar enemas si tu malla es medio sueltita…

    Ahora consultote… la cabalgata esa era tanto asi como deporte extremo o era el típico caballo desvencijado que no levanta más de 3 kms por hora?

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