Ángel de la guarda

Estaba pensando en una definción personal, pero se me ocurrió guglear primero qué dice Internet acerca del ángel de la guarda. Encontré una isla en la Baja California y un álbum de Gloria Trevi, entre los primeros resultados.

Luego un especial multimedia de Clarín sobre las dos religiosas desaparecidas hace más de 30 años; un power point católico; un par de sitios muy bizarros y también oraciones.

Pero lejos estoy de referirme al mítico niño rollizo, no no. Hablo de algunas personas que se cruzan en la vida de uno para salvarnos de algo terrible o al menos triste, o de las decisiones equivocadas.

Por coincidencia del destino, mis ángeles de la guarda siempre han tenido el cabello rizado como en aquél cuadro famoso de Il primo baccio. Sin ir más lejos, hace muy poco uno muy soñador, y luego dos que tienen las alas experimentadas e incansables, me sostuvieron sobre el aire cuando me vi amenazada en un hecho delictivo.

Por eso y por muchos otros sabios consejos y frenos de mano que me pusieron, yo creo más ahora en ellos que cuando era niña. Vale la pena reconocer esa capacidad de estar en el momento justo y en el lugar preciso que tienen. ”Ellos son los encargados de velar y cuidar en todo momento de la persona a quien han sido designados como sus protectores”, definen por ahí. Todos tenemos uno ¿no?