La mirada triste de Isabelle

Tal vez no sólo los cigarrillos debieran traer una advertencia de que son perjudiciales para la salud. Pienso que leer una revista Cosmopolitan o Para Tí (por mencionar sólo las que conozco) también es una actividad que requiere responsabilidad, mayoría de edad, algo de madurez.

Porque en medio de los consejos/ tips/ apuntes para “explotar a fondo tus momentos hot” o “eliminar para siempre los puntos negros”, hay unas fotos casi tan dañinas como la pornografía infantil. Son las fotos que pueden inducir a la enfermedad.

Esta mañana, mientras leía el blog de Isabelle Caro me dolieron más sus gestos de sufrimiento que sus kilos de menos. La mujer que hoy empapela las calles de Italia con su cuerpo desnudo está triste. No hay fama ni afán de perfección que colmen ese vacío de su mirada.

La primavera y el otoño son las estaciones en que aumentan los casos de trastornos alimentarios, y eso asusta.

Como cualquier mujer hay días en que me siento más gorda que nunca. Pero eso no impide que en mi heladera convivan quesos light en sano equilibrio con Oreo bañadas en chocolate. El alimento, objeto de deseo y polo que calma muchas ansiedades, no debería ser el centro de la vida.

Pero definir ese equilibrio, reconozco, no es nada fácil actualmente. Me gustaría entender el mecanismo perverso que se acomoda en las mentes de quienes sufren anorexia, para poder atacarlo con armas parejas, y no darle espacio donde actuar.

Ya las pasarelas, las publicidades de productos verdes, las pistas de baile de cualquier boliche, las tiendas de ropa de marcas famosas (o cool), los pasillos y vestuarios de las escuelas, los entornos laborales discriminatorios, y hasta Internet, le están regalando una ventaja lamentable.

A diferencia de quienes critican la campaña de NO.l.ita pensando que puede inducir a chicas y chicos enfermos a seguir adelante, rescato la importancia de que esta dolencia mortal sea conocida por todos.

Enrrostrarle a los fabricantes de ropa, a los diseñadores, a quienes haga falta, lo que pueden causar, es una buena manera de ponerlos de cara a la responsabilidad. Y compartiéndola, también un grito a las familias, amigos y educadores, para que miren a las personas/ hijos/ alumnos que tienen al lado, con real atención.