La octava vida

Lo más cerca que estuve de García Márquez

Publicado en autorreferencialidad por C en Febrero 1, 2010

Quien haya leído Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera o el cuento Buen viaje, señor Presidente (de 12 cuentos peregrinos) tendrá en mente ciertos personajes del escritor colombiano Gabriel García Márquez: hombres elegantes, que visten de lino inmaculado y portan sombrero. En el sopor del caribe, con libertad, los pienso de traje beige, sandalias, andar lento, media sonrisa…

Pues todo eso pensaba yo de un encuentro con ese ídolo que es GGM. Por eso cuando quedé para un taller de la FNPI en Caracas, me sentí adentro de esos libros por un rato. Una alegría casi infantil. Porque aunque mi parte racional sabía que no iba a cruzarme con el autor de Cien años de soledad, la ilusión de estar tan cerca de ese universo mágico era suficiente empujón para ir, a como diera lugar.

Y no fue fácil. Desde los inconvenientes de la logística, hasta llegar allá y descubrir una ciudad con personas adorables pero presas del miedo de salir a la calle.

Las idas y vueltas del mercado cambiario, la incertidumbre y la inseguridad, eran a veces como ese virus del miedo del que hablaba Serrano incrustado en un paisaje increíble de mar y montaña, con noches muy frescas y algunas nubecitas siempre presentes sobre el Ávila.

De cualquier manera, lo disfruté al máximo. Mezclé el acento cordobés con los de Panamá, Puerto Rico, Colombia, Ecuador, Perú, México y, por supuesto, Venezuela, y aprendí montón de palabras y entretelones de la prensa y la vida en aquellos países.

El plato principal fue el tallerista, Héctor Abad Faciolince, un periodista y escritor del que en Argentina no había oído demasiado, pero que me compró con un regalito el primer día: su libro-crónica de El Cairo, ciudad que quisiera visitar antes de quedarme sin aliento.

El aprendizaje teórico me abrió la cabeza. Pasar días completos, horas dedicadas a pulir el inicio o el final de un texto, borrarlo todo, oír las críticas del maestro, de los colegas, revolverlo, condimentarlo y hacerlo nacer de nuevo, es un paraíso que quizás no vuelva a experimentar nunca. No al menos trabajando en una redacción.

Periodismo y Literatura, era el tópico, y en el detalle ver cómo una cosa le roba a la otra y se complementan para hacer más disfrutable el acto de informar e informarse.

Pero después de tanta inspiración sobre el teclado, salir de noche y descubrir rincones de una ciudad con ritmo en sus entrañas. Cruzarla para ir al Maní y bailar salsa como sólo se puede bailar ahí, donde el calor enrieda los sudores y el vapor del ron se puede tocar con las manos mientras girás. Trompetas, humedad y risas. ¡Eso es bailar!

Carcajadas, sonrisas y espontánea sorpresa o admiración, vergüenza ajena, triunfo y alegría por escuchar lo que se produjo en esos salones, el periodismo que practicamos caminando las calles de Caracas tratando de ver con ojos extranjeros primero y luego siendo parte. Eso es lo que quedó grabado en la relatoría que Sandra hizo del taller.

No conocí a “Gabo”, como le dicen en la FNPI, pero pude sentir el perfume de las gardenias en cada día de ese viaje.

Tomás Eloy Martínez, la inspiración

Publicado en historia argentina por C en Febrero 1, 2010

Murió el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez y, aunque no lo conocí personalmente ni tenía algún vínculo ceracano, a mí la noticia me causó una puntada de dolor.

Es que a través de la lectura de sus libros y artículos siempre tuve ganas de verlo en persona, de escucharlo, de hablar con él alguna vez y decirle que ojalá algún día aprenda a escribir la mitad de bien que él.

Leí que cuando su mujer murió él se había dedicado a escribir y que eso lo había salvado de desfallecer de pena. Volcar lo de adento en palabras tenía algo de terapéutico.

No se puede hacer nada contra la muerte, ya lo sabemos. Pero quizás sí hacer algo con la memoria. Leer y releer su talento seguirá siendo inspirador para cualquiera que, por oficio o por placer, trabaje con palabras.

Hasta luego, maestro.

Update: la FNPI le hace un homenaje

Te cambio los deberes por…

Publicado en autorreferencialidad por C en Enero 26, 2010


Lo ví en De poco un todo

La programación de Cosquín 50 años, cosa difícil de equilibrar

Publicado en Evento, Opinión por C en Enero 25, 2010

Me encanta el folclore, trato de ir a los festivales y conocer sonidos nuevos. También seguir por tele lo que se pueda. Pero ver, o mejor dicho, escuchar este cuadro en la madrugada de Cosquín despertó mi curiosidad: ¿alguien escucha a TODOS los números programados ANTES de que se presenten en la plaza?

La programación del festival de folclore de Cosquín es maratónica y seguro que es difícil componerla con equilibrio. ¿Noches temáticas por género, región geográfica, autores? ¿Artistas jóvenes todos juntos o un mix que conforme al público variado? ¿Luna de promesas o esas mismas junto a los consagrados para que nadie se quede sin auditorio?

Cosquín siempre me genera esa resistencia antes de ir: para ver al artista que esperamos, hay que pasar por toda una serie de otros sonidos que a veces, al menos para mí, no son felices al oído.  ¿Cómo hacer un festival de 50 años atractivo para la generación actual?

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